Sauna y contraste térmico
Calor de sauna y un toque de frío que entrenan tu circulación y dejan el cuerpo despejado.
Entrar en calor, salir al frío un instante y volver a entrar. Ese contraste despierta la circulación, relaja la musculatura y deja una sensación de cuerpo ligero y mente despejada. Es uno de los rituales más sencillos y agradecidos del balneario.
En qué consiste
Alternamos calor y frío de forma guiada. Primero la sauna, donde el calor seco dilata los vasos, relaja el músculo y abre el sudor. Después, un paso breve por agua fría o ducha fresca, que cierra los vasos y activa la respuesta del cuerpo. Repetimos el ciclo según tu tolerancia.
Ese contraste de calor y frío entrena tu circulación, ayuda a la recuperación tras el esfuerzo y mejora la sensación de energía. No hace falta aguantar temperaturas extremas: el beneficio está en el cambio, no en el sufrimiento.
Para quién es
Para quien busca recuperación, relajación y un empujón de vitalidad. Encaja muy bien al final de un día de tratamientos o de un paseo por el bosque.
El frío pide cabeza. Si tienes problemas de corazón, hipertensión no controlada u otra condición delicada, coméntalo: el equipo ajusta el protocolo o lo desaconseja. Se entra siempre poco a poco.
Tu sesión en Confluent
Un ciclo completo lleva unos 30 minutos, con tiempos de calor y de frío que adaptamos a ti. Trae bañador, chanclas y ganas de parar el reloj un rato. El silencio del valle hace el resto.
Déjanos tus datos y te llamamos para sumarlo a tu circuito de bienestar.